En la sociedad actual, muchas mujeres enfrentan situaciones de violencia que trascienden lo físico, afectando su bienestar emocional y el de sus seres queridos.
Un ejemplo reciente es el de Gabriela Goldbaum, exesposa del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, quien ha alzado su voz para denunciar la violencia vicaria que, según ella, ha sufrido desde su separación en 2019.
¿Qué es la violencia vicaria?
La violencia vicaria es una forma de abuso en la que el agresor utiliza a los hijos o a personas cercanas a la víctima para causarle daño emocional.
Este tipo de violencia es devastador, ya que busca herir a la mujer a través del sufrimiento de sus seres queridos, convirtiendo su vida en una constante agonía.

El testimonio de Gabriela Goldbaum
El 11 de marzo de 2025, Gabriela Goldbaum compareció ante el pleno de la Asamblea Nacional de Ecuador para compartir su experiencia y solicitar la tipificación de la violencia vicaria en el Código Orgánico Integral Penal (COIP).
Durante su intervención, Goldbaum relató cómo, desde su separación, ha enfrentado 42 procesos judiciales que, según ella, buscan afectarla a través de su hija y su familia.
«La violencia vicaria es una muerte en vida», expresó Goldbaum, destacando el impacto profundo que tiene este tipo de abuso en la vida de las mujeres y sus hijos.
Su testimonio resonó en la Asamblea, evidenciando la necesidad urgente de reconocer y sancionar esta forma de violencia en la legislación ecuatoriana.
Un llamado a la acción
La valentía de Gabriela Goldbaum al compartir su historia pone de manifiesto la urgencia de abordar la violencia vicaria en Ecuador.
Es fundamental que la sociedad y las autoridades reconozcan este tipo de abuso y trabajen en conjunto para proteger a las víctimas.
Si conoces a alguien que pueda estar sufriendo violencia vicaria o eres víctima de este tipo de abuso, es crucial buscar ayuda y apoyo.
Compartir información sobre este tema puede salvar vidas y contribuir a la construcción de una sociedad más justa y equitativa.
No permitamos que más mujeres y niños sufran en silencio. Es momento de actuar y alzar la voz contra la violencia vicaria.